SUN
México, D. F.
Con escasa afluencia de comensales, los restaurantes reanudaron actividades con prácticas calificadas por meseros y gerentes como absurdas.
Una mesa con servicio puesto y otra desocupada, mesas sin saleros ni azucareras, sillas apiladas, cartas que deben ser desinfectadas en cuanto son devueltas por los clientes.
"¿Por qué pusieron un horario de 7 a 22 horas? ¿Es el horario en qué actúa el virus?", preguntó Marco Antonio Bernal, gerente de Los Danzantes, en la Plaza de los Coyotes, en Coyoacán.
Durante recorridos por el poniente, sur y centro de la Ciudad, se constató que la industria restaurantera reabrió sus puertas y cumplió con las indicaciones del GDF; no obstante, quienes no cumplieron con el regreso a las mesas fueron los capitalinos.
De los sitios disponibles para 140 clientes, Casa Rodrigo, en Periférico Sur, reanudó actividades al 20 por ciento. "Con eso nos defendemos, hay que tener paciencia para que esto pase", apuntó el gerente.
En el primer cuadro de la Capital, el panorama no era distinto. Lugares de comida rápida como el Kentucky o el Mc Donalds padecieron por la poca clientela.
"Ahora lo que necesitamos es que venga la gente, parece que siguen espantados con eso del contagio, luego te obligan a hacer un cuestionario y poner un filtro. Como que a nadie le gusta que te hagan preguntas cuando lo único a lo que vienes es a comer", dijo Ismael Ruiz, del restaurante Vips de 16 de septiembre.
Adrián Salgado, gerente del restaurante Santino, dijo que el lugar abrió sus puertas por primera vez hace casi un año, justo el 5 de mayo.
"Abrimos a la una de la tarde (13:00), tenemos capacidad para 45 personas y ahorita tenemos una mesa (14:40 horas)", explicó.
Martín Zavala, gerente del del restaurante Salute!, en San Jerónimo, mostró, con metro en mano, la distancia que había entre cada mesa: 2.25 metros, además de que cada una no era para más de cuatro personas.
En el Sanborn's de la zona de hospitales de Tlalpan, Amalia Escobedo expresó que recibieron más clientes de los que esperaban, principalmente doctores o familiares de personas internadas en los hospitales.
En Las Chalupitas de la calle de Alfonso Reyes, en la Colonia Condesa, trastes y cubiertos fueron esterilizados desde muy temprano, se lavaron estufas y refrigeradores y a las mesas, se les marcó con un letrero que decía "fuera de servicio".
Pero a pocas cuadras de ahí, en la lonchería del Mercado Michoacán, los comensales consumían sus alimentos codo a codo, sin higiene para lavarse las manos y en platos de plástico a los que sólo se les cambia un papel.
En fondas y ostionerías de los mercados en Mixcoac, San Angel y Coyoacán, las reglas intentaron ser cumplidas pero a los comensales tampoco se les impidió sentarse codo a codo y la práctica de lavarse las manos siguió tan distante como se encuentran los lavamanos, en ocasiones sin jabón o sin agua.
jueves, 7 de mayo de 2009
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